sábado, 28 de abril de 2012

DESOLACIÓN EN EL SILENCIO


Cuánto silencio desde tu último adiós, cuantos gritos ahogados en mi garganta
“Me hiciste daño” me dijiste, y el mundo se detuvo, se detuvo en el momento gélido que esas palabras me destrozaban, Ahora solo hay silencio, un silencio que no ahoga el grito
el grito de tus palabras de dolor, el grito de mi tormento.
Te juré morir antes de dañarte, matarme antes de odiarte
y ahora la muerte se me antoja muy dulce, si con ella puedo callar el silencio
si con mi muerte extingo el dolor que te causo
deseada de mi alma tu dolor es mi sufrir, deseo mi muerte ya no quiero vivir
no vale la pena si sé que te he herido, ¿para qué vivir si no estás conmigo?
Fuiste mi luz, mi faro de esperanza y ¿qué hice yo? Golpearte sin pensarlo
fuiste fuego en mi tiniebla y yo solo supe echarte agua y apagarte
¿cómo es posible que tú, me ames nunca? Si tu alma blanca y pura
corre el peligro de podrirse a mi lado... mi alma está negra, son demasiadas heridas
y tú, mi bella flor, no debes sufrirlas, ¿entiendes que deseé la muerte? ¿entiendes que quiera marcharme? me diste la vida, me iluminaste y caí ante ti, pero un alma putrefacta solo puede dañarte
si te vieras como yo te veo dulce niña, entenderías mi tormento,
pues el silencio de esta noche me nubla el pensamiento
de mis labios sale tu nombre y un revólver en mis manos
es sencillo morir, es sencillo morir y dejar de hacerte daño, que escriban en mi tumba
que morí solo por amarte, pues tanto te deseé que tu corazón golpeé, mi pequeña
te amo y siempre te amaré
ahora solo hay silencio y tu voz retumba en mi, ni tan siquiera un te quiero
mi corazón muere por ti, jamás volveré a dañarte
no volverás a saber de mi...
me encantaría cumplir esta promesa pero soy demasiado cobarde y una vida de oscuridad y muerte
me aterra, me odio tanto que lo único bueno que hay en mi son mis ganas de amarte
deseo ser flor, deseo ser pureza y no volver jamás a permitir que mi voz te hiera
si esto ocurriera sería mi sentencia de muerte
pues otra vez silencio desolador, otra vez tu voz hiriente destrozarán mi corazón y esta vez para siempre...
termino mi carta con mi sincera disculpa, con mil lágrimas derramadas por el dolor de mi amor
y termino diciendo que te adoro, que te quiero y sin por ti he de morir...
por ti sin duda muero.
TE QUIERO

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